Pasado y futuro del naturismo

El Naturismo en Venezuela ha progresado mucho desde que sus primeros abanderados aparecieran en el país.


En ello hay que dar reconocimiento, primero que todo, a los heróicos pioneros de la "prehistoria naturista" en nuestro país. Carlos Brandt, quien hizo sentir sus prédicas hacia la década de los 40, dejó huella memorable con aportes como su libro El Principio Vital, que fundamentaba lo naturista en el principio cardinal de la conservación de la vida y logros institucionales como la fundación de la primera sociedad naturista en Venezuela (en 1945). Este singular venezolano, de proyección universal, incluso se codeó en amistad personal con insignes figuras vegetarianas de otras partes del mundo, como León Tolstoy y Albert Einstein. Tiempo después tendría lugar otro memorable hito pionero: el de aquel grupo de soñadores que hicieron causa común para fundar, en 1962, el primer restaurante vegetariano en Venezuela, "el Acuariano", en la esquina de Caja de Agua, en Caracas, al cual tuvieron aportes decisivos personalidades como Aníbal Beaumont y Manuel Iglesias. Ideólogos o instructores europeos como Flourens, Louis Khune, Nicolás Capo y Serge Reynaud de la Ferriere, para no hablar de maestros aún más pretéritos como Pitágoras, estimularon o inspiraron la labor de aquellos pioneros locales.


Como resultado de dicha labor, otros intentos de restaurantes vegetarianos (aunque El Acuariano se había establecido como un "ovo-lacto-vegetariano") fueron acometidos. En 1972 dicta nuevas pautas el exitoso logro del "Buffet Vegetariano", en el sector La Florida de Caracas, animado por el carisma de su forjador: el venezolano-alemán Miguel Kamnitzer.


En 1965 aparece publicada con los auspicios de la Universidad Central de Venezuela, la monumental obra científica del Dr. Martín Scola, titulada Evolución, Degeneración y Regeneración Alimentarias del Hombre, que recaba una copiosa evidencia biológica y antropológica, para fortalecer los argumentos en pro de una alimentación vegetariana. El particular desinterés y sentido de servicio de Scola, ciertamente le dieron más peso a su obra, al expresar en su prólogo: "Cabe aclarar que detrás de este libro alimentario no se esconde ninguna tendencia industrial, comercial, ni política, ni religiosa, tampoco un dogma dietético o científico, sino exclusivamente la preocupación por la alarmante degeneración humana a partir de los últimos decenios. Ni siquiera aceptamos los honorarios del autor para así favorecer el precio y la divulgación de este libro."


La fundación de la Sociedad Naturista de Venezuela, en mayo de 1969, coadyuvó al crecimiento del vegetarianismo en el país. El restaurante "Júpiter’, que se instalara hacia 1970 en el sector Los Caobos de Caracas, fue obra de militantes de dicha Sociedad. Por 15 años se mantuvo como una referencia importante, y su sede sirvió además como centro de reuniones de miembros y simpatizantes de la Sociedad Naturista y de organización de amenas actividades sociales como sus memorables excursiones campestres. La revista "El Naturista" fue su órgano difusor. El psicólogo Germán Alberti fue el primer Presidente de la Sociedad Naturista de Venezuela. Alberti, muy influenciado inicialmente por las ideas del chileno Manuel Lezaeta Acharán y su obra clásica "La Salud Natural al Alcance de Todos", tendría luego en lo personal una influencia decisiva en el fortalecimiento del avance hacia el Naturismo en Venezuela, con el establecimiento de su "Hogar de Vida Natural-Institución de Orientación Naturista", en Quíbor (en 1976) y la publicación de su muy conocido libro "La Revolución Naturista", a principios de los 80. El estilo elocuente y contundente de Alberti hizo mucho para concientizar a muchos venezolanos sobre el daño causado por productos refinados modernos como el azúcar blanca y sobre las alternativas naturales e integrales para sustituir los productos nocivos.


También a partir de los ochenta se proyectan con gran fuerza a nivel nacional las enseñanzas de Keshava Bhat, quien, procedente de la India había iniciado un vigoroso foco de reeducación naturista en torno a sus actividades de docente contratado en 1969, por la Universidad de Oriente en Cumaná. La publicación de su primer libro "El Herbolario Tropical" fue un suceso editorial: 9.000 ejemplares fueron vendidos en sólo un mes, reflejo de la expectativa conque ya los numerosos seguidores o simpatizantes del Dr. Bhat esperaban su primera publicación, que dio lugar a una serie de 5, publicadas hasta ahora, todas de gran resonancia en el país y algunas ya incluso publicadas en idiomas extranjeros. Las enseñanzas del Dr. Bhat, con su eminente carácter de servicio (no se cobra por ellas en los centros de atención al público que sigue su línea) y con su sencillez y carácter económico (se afianzan en la sabiduría popular tradicional y en lo tropical), se han esparcido por todo el país, y han inaugurado una fecunda "escuela" para el aporte de otros. Tal es el caso de la obra "Guía del Buen Comer", de Carmen de Freites, Liria de Cifré y quien escribe este artículo, libro que se ha convertido en la publicación sobre cocina naturista más vendida en el país.


A lo largo de los últimos años, la Gran Fraternidad Universal, fundada a partir del paso por Venezuela de Serge Reynaud de la Ferriere a fines de los 50, ha dejado también importante huella en cuanto al establecimiento de una cultura vegetariana en diversos lugares del país. Como ha dejado huella la labor de los adventistas, el grupo religioso del mundo occidental que más se ha preocupado por divulgar las bondades del vegetarianismo, en una labor tenaz que se ha reflejado no solo en la proliferación de restaurantes, sino también en la fundación de panaderías y centros de expendio o comercialización de productos integrales por feligreses de ese grupo.


Por supuesto que otros grupos religiosos o espirituales, incluyendo organizaciones de raíz oriental como el grupo "Conciencia de Krishna", o las lúcidas enseñanzas de maestros ecuménicos como Omraam Mikhael Ainvanhov, también han hecho su aporte a la divulgación en nuestro país del vegetarianismo y los valores espirituales que lo recomiendan. Sin olvidar que movimientos socialmente más difusos, pero en su momento no menos vigorosos, como el movimiento hippie de los 60 y 70, y el ecológico en la actualidad, han tendido también a sembrar inquietudes vegetarianas o naturistas, sobre todo en predios juveniles-estudiantiles, como ha sido el caso de Mérida y su gravitante universidad.


La macrobiótica también ha incursionado en Venezuela, a pesar de que ha tendido a transplantar al país el uso de algunos ingredientes "exóticos" de la dieta japonesa (y, por consiguiente, caros, por ser importados). Producto de la presencia de tal corriente fue el elegante, grato y memorable restaurante "la Era Acuario", que operó en Las Mercedes, en Caracas.


El núcleo de la Sociedad Latinoamericana de Medicina Alternativa, liderada por el activo médico Dr. Rafael García, organización fundada a principios de los 90, y con sede en San Cristóbal, también ha hecho aportes en el avance hacia el Naturismo en Venezuela, aunque la inherente vocación de tal organización ha sido más bien concentrarse en las hoy de moda "terapias alternativas".


Cabe reconocer también que los medios de comunicación se han hecho creciente eco de temas de tendencia naturista. En tal sentido, está por ejemplo, la pionera labor desarrollada por amenas columnistas como Lutecia Adam. En los últimos años ha aparecido en escena la publicación "Quien es quien en Naturismo", impulsada por el dinámico promotor Rogelio Aceves, la cual en forma muy vistosa se ha convertido en tribuna de anunciantes e ideas en torno al mundo naturista.


Finalmente, la creciente preocupación en el país y a nivel mundial por el tema de la salud y el aumento alarmante de enfermedades degenerativas como el cáncer, incurables para la ciencia médica moderna, así como el gran encarecimiento de los tratamientos alopáticos y la crisis médico-hospitalaria, han empujado más a la población hacia la alimentación natural y remedios herbarios como recursos eficaces y más económicos para tratar o prevenir problemas de salud, lo que, por supuesto, ha redundado en favor del Naturismo.


Todo lo anterior ha hecho que los "negocios naturistas" prosperen. Hoy en día no sólo hay más restaurantes en esa onda, también hay más tiendas y fábricas de productos; en el orden de centenares esparcidos por todo el país, y dando empleo directo o indirecto a miles de venezolanos. Hoy por hoy, se reconoce que Venezuela es uno de los países donde el Naturismo ha prosperado más, en relación a otros pueblos.


Logros muy significativos para un país donde el paradigma de la identidad nacional cultural es el "llanero", obra de la cultura cárnica-ganadera que impusieron los conquistadores europeos 500 años atrás, por encima de una cultura indígena mayormente basada en la agricultura y el consumo de plantas (tal como hemos documentado fehacientemente en nuestro libro Del Materialismo al Bienestar Integral), y un país sometido hoy en día a la más abrumadora invasión de las transnacionales de la comida rápida industrial, basada mayormente en un consumo cárnico y de altas cantidades de grasas, azúcar, sal y aditivos (ante la absoluta indiferencia de las autoridades de salud y de gobiernos que les han dado la bienvenida alegremente por tratarse de "inversiones extranjeras").


Sin embargo, en el avance hacia el Naturismo en Venezuela "no todo lo que ha brillado ha sido oro". Sin entrar a analizar los particulares valores que han animado a los distintos grupos espirituales o religiosos que han aupado la tendencia naturista en el país, en el terreno mismo de lo que se ha enseñado en cuanto al consumo alimentario ha habido incongruencias. Muchos se han quedado en el régimen "ovo-lacto-vegetariano" que, si bien al comienzo pudo haberse justificado por razones transicionales, está claro que es, en lo cualitativo, dietéticamente y espiritualmente inferior al vegetariano. Por otro lado, muchos de los que se han ubicado en el vegetarianismo se han quedado cortos al mantener el consumo de productos refinados como harinas o azúcar blancas, o incurrir en métodos de preparación desnaturalizadores como es la fritura.


Las llamadas tiendas naturistas, por otra parte, se han convertido con frecuencia en coto del comercialismo inescrupuloso, donde se expenden toda clase de productos hiperprocesados o desnaturalizados, en nombre del Naturismo. Algunos de estos productos son incluso importados y costosos, como los frascos de "pastillas de papaína" ¡algo absurdo para un país como el nuestro donde abundan las lechozas! Otros, como algunas muy de moda y vendidas "pastillas de grapefruit", son aún más problemáticos, pues contienen fenilpropanolamina, una especie de poderosa anfetamina (droga) de efectos estimulantes y capaz de cortar el apetito, teniendo, por otro lado, como "riesgos secundarios" la posibilidad de causar mareos, náuseas, dolores de cabeza, alteraciones para dormir y nerviosismo (ver sobre esto, artículo de Mónica Sancio aparecido en El Nacional el 12-7-97 con el título "No se lo tome a la ligera").


Por otro lado, el que el movimiento hacia el Naturismo se haya basado inicialmente tanto en pensadores europeos o de climas fríos o templados (como Capo, Lezaeta Acharán, etc) nos ha hecho copiar algunos hábitos de consumo o producción no cónsonos con los requerimientos o disponibilidades de nuestro medio tropical. Sería el caso del "crudivorismo", que en nuestro medio confronta el problema de los ineliminables y abundantes parásitos del Trópico, por lo cual, entre otras razones, es conveniente más bien la cocción de los vegetales; o el caso de un excesivo consumo de grasas, en nueces, "granolas", etc, algo inaconsejable por razones digestivas y asimilativas en el cálido medio local.


Las anteriores distorsiones no han hecho sino reivindicar la relevancia de un naturismo auténtico y de basamento local como el del Dr. Bhat, y explican el gran respeto que el mismo se ha ganado entre la población informada y consciente. Tal naturismo, con su énfasis en el consumo de productos realmente naturales y tropicales tiende, invariablemente, a ser más económico –algo muy valorado en estos tiempos de crisis–; además de más sano. Por su pionera y extensa labor durante 25 años en la difusión del Naturismo acorde con los recursos y requerimientos tropicales, el Dr. Bhat se ha ganado el título de "Padre del Naturismo Tropical".


Los dos mandamientos básicos del Naturismo Tropical, popular, "bhatiano", lo dicen todo: "ANTES QUE NADA NO DAÑAR" (evocación del principio hipocratiano que prescribe no consumir, aplicar o producir productos que causen daño, algo extensivo, por cierto, a todas las facetas del quehacer humano, incluyendo la moral), y VALORES HUMANOS ANTES QUE LOS ECONOMICOS (tener, primero que todo, el servicio al prójimo y a la honestidad como los puntales de la actividad que se realice). Con estos sencillos, pero eminentemente ilu-minadores preceptos, hay margen para realizar todo tipo de negocios naturistas, coherentes, exitosos y lucrativos; teniendo en cuenta ¡todos los recursos disponibles y tanta necesidad que satisfacer en el mundo de hoy!


Si los chinos, por ejemplo, sólo de producir plantas medicinales deshidratadas (con el procesamiento mínimo que recomendaría el naturismo auténtico), han logrado montar una industria de 500 fábricas que abastece a China y exporta a 80 países, ¿por qué en Venezuela, con todos los recursos a nuestra disposición, no podemos desarrollar este tipo de producción, sin caer en procesamientos, fraccionamientos o presentaciones artificiales que tienden a desvirtuar los productos y encarecerlos? Lo anterior también podría aplicarse a restaurantes, cosméticos, vestimenta, y a cualquier otra línea, pues el Naturismo es, en definitiva, un estilo de vida natural total, que incluye no solo lo físico sino también lo moral; y no una parcialidad fraccionadora o desnaturalizadora confinada a "dietas", pastillas o "terapias" aisladas que con frecuencia prometen panaceas curativas, todo ello en nombre de la comodidad o un comercio inescrupuloso, o por ignorancia. En nuestro último libro, La Vuelta al Conuco, Producción Naturista para un Mundo en Crisis, damos muestra de todas las vastas posibilidades del naturismo auténtico tropical, para satisfacer las necesidades de todos. De hecho, hoy en día algunos restaurantes, tiendas y fábricas de productos siguen con éxito las pautas de un naturismo auténtico, y podrían ser modelos para los demás; según lo que se reseña en el anterior libro. El que las tiendas se basaran más en productos auténticamente naturales, con mínimo procesamiento, por otro lado les ahorraría los problemas de toda la "permisología" exigida por las autoridades, las cuales, desde su punto de vista se sienten con razón para exigir pruebas y permisos al conjunto de "medicamentos naturales" (pastillas, fórmulas, etc.) que se han empeñado en alegar propiedades terapéuticas similares a las que se atribuyen las medicinas alopáticas. Aunque sabemos que no, infrecuentemente, la posición de las autoridades también ha respondido a presiones indebidas de sectores del viciado orden actual, que se sienten amenazados por el creciente avance del Naturismo.


La autocrítica y el saneamiento hacia adentro de los seguidores del Naturismo daría al sector mayor credibilidad entre las autoridades y el país, para que lo naturista sea más respetado y aceptado.


En todo caso, la tendencia al Naturismo es irrefrenable porque hoy por hoy es un imperativo para la supervivencia humana. El próximo Proceso Constituyente debe garantizar preceptos que faciliten el inmenso aporte que el Naturismo auténtico puede hacer a la solución de los grandes problemas nacionales.


Como se verá de todo el recuento hecho en este análisis (posiblemente con algunas omisiones involuntarias de otros actores meritorios, por lo cual nos excusamos), con el aporte de mucha gente, el Naturismo ha avanzado tremendamente en Venezuela en los últimos años, en relación a la tarea, tan cuesta arriba, del tiempo de aquellos pretéritos y heróicos pioneros.


Por otro lado, si nos tomamos en serio los principios básicos del auténtico Naturismo ("antes que nada no dañar" y "valores humanos antes que los valores económicos"), encontraremos que, en verdad, pocos han llegado a ese ideal coherente; por lo cual cabe más hablar, en nuestro medio, de "aspirantes al Naturismo" que de "naturistas" (tal humildad quizás nos permitiría valorar mejor el camino que aún nos toque andar). Con el esfuerzo de más gente, y con más coherencia y dedicación a nivel personal, el Naturismo puede llegar aun más lejos, como faro de esperanza y soluciones a la crisis de todo orden que vive nuestra sociedad.

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