En defensa del “encanto visual” (Eye Candy)

Este artículo es tan bueno que decidimos compartirlo en nuestro idioma, haciendo la traducción lo más fiel posible del inglés al español. Plantea una visión tan acertada de la importancia e impacto que tiene el diseño, no sólo en la comercialización de productos en el presente, sino en las tendencias que se manejan para tiempos por venir basadas en neuromarketing. A medida que avanzamos en la lectura, con una serie de ejemplos y explicaciones muy simples podremos comprender cómo es que la imagen influye en nuestra vida y decisiones diarias, en quiénes creemos ser y en nuestra autonomía con respecto al mundo que nos rodea. Y ya en nuestro terreno del diseño Web, nos aclara la importancia y profundidad del diseño de UI. Por tratarse de un tema tan importante y pertinente a todo nivel agradecemos a su autor Stephen P. Anderson, por compartir su perspectiva. Para quiénes lo prefieren, proveemos el enlace original en inglés al final del artículo. Esperamos que les aporte un gran valor a sus perspectivas.
- Simple 7, Team

En defensa del encanto visual“Eye Candy”
Todos hemos visto diferentes argumentos en la comunidad de diseño que descartan el rol de la belleza en las interfaces gráficas, insistiendo en que los buenos diseñadores basan sus decisiones estrictamente en función de la marca (branding) o en los fundamentos teóricos del diseño. Pero se ha perdido en estos debates la comprensión del importante papel que tiene la estética en el proceso de conformación por el cual llegamos a percibir (conocer, sentir y responder) ante el mundo que nos rodea.

En este artículo consideremos como el diseñador de “piel” (Skin) a un arquitecto de información responsable de los prototipos de alto y bajo nivel (Wireframes) El término “Encanto visual” (“Eye Candy”) sugiere en sí mismo la importancia del diseño visual como base para el desarrollo de interfaces de usuario. En nuestro lenguaje cotidiano y vulgar, el término “lenguaje visual” se limita a un estilo simple que separa la estética de la usabilidad (de fácil uso) como si se tratase de consideraciones diferentes. Sin embargo, si cambiamos la perspectiva de la conversación y la llevamos fuera de los elementos gráficos y la estética y en su lugar nos concentrarnos en “la ciencia de cómo las cosas son percibidas a través de los sentidos”, nos daremos cuenta de que esta distinción entre la forma en que algo se ve y en cómo ese algo funciona es artificial.
¿Por qué la estética?
Para empezar, la estética tiene que ver con todo lo que apela a los sentidos, no sólo lo que vemos, sino lo que oímos, olemos, saboreamos, y sentimos. En resumen, la forma en que percibimos e interpretamos el mundo. Como profesionales de la experiencia del usuario, debemos tener en cuenta todos los estímulos que pueden influir en la mayor cantidad de momentos de interacción que podamos prever.
Es importante tener primero en cuenta que la estética estudia nuestra respuesta ante el manejo afectivo que presentamos hacia un objeto o fenómeno. En otras palabras, la estética no es sólo el mérito artístico que se obtiene de pegar botones sobre una tela o de otro tipo de efectos visuales, sino de cómo las personas responden emocionalmente a cualquier elemento o estímulo sensitivo que se les presente.
Entonces nos preguntamos: ¿Cómo hacer elecciones estéticas de diseño que influyan en la comprensión de determinada experiencia y evoquen determinadas emociones? ¿Cómo entonces la comprensión y el comportamiento de las emociones influyen definitivamente en las decisiones sobre la apariencia que otorgarmos a nuestros diseños?
La estética y la cognición
La cognición es “el proceso de conocimiento” basado en los patrones y las experiencias que aprendemos cuando comprendemos el mundo que nos rodea: ¿Qué sucede si aprieto esto? ¿Qué significa o qué me sugiere este color?
A estos estudios se les llama, estudios de las ciencias cognitivas, y se basa en “cómo las personas conocen las cosas”. En este proceso la estética juega un papel fundamental en el procesamiento cognitivo. En el siguiente ejemplo, ¿Cuál de los dos elementos es más nítido como botón? ¿Y por qué? Observamos:

Aquí, la estética comunica su función. El ejemplo de la derecha se parece a un botón físico, de nuestra realidad táctil. Los bordes biselados, luces, sombras y gradientes son valores que ayudan a eliminar cualquier duda sobre su función. En este caso, estas son las características de obviedad o comprensión intuitiva (affordance), que presenta el elemento como aspectos de diseño que ayudan al usuario a descubrir cómo pueden interactuar con el objeto. Simple: si se ve como un botón, debe ser un botón.
Del mismo modo, funciona el color en las pantallas de confirmación: Verde es bueno, rojo es malo. El amarillo es algo en lo cual debemos detenernos a pensar. Un aprendizaje condicionado básico de nuestra infancia al aprender cómo reconocer, reaccionar y usar un semáforo. Por tal razón la mayoría de las pantallas de confirmación de alguna actividad incluyen elementos de color verde. Al diseñar, debemos considerar cómo el cerebro interpreta el significado de los colores, las formas y cada uno de los valores gráficos que utilizamos.
Rara vez se componen las siguientes opciones estéticas con este contenido:

En este ejemplo, el lenguaje visual provoca un conflicto en relación a al intención del mensaje. (Signo de alerta combinado al mensaje “La pregunta fue creada satisfactoriamente”)
Lo que estamos discutiendo aquí es cómo el cerebro interpreta el significado de los valores estéticos de un objeto como el color, la luz (y sombra) y otros fenómenos naturales que nuestros cerebros observan cada día en el mundo real. Cuando usamos estas señales en una pantalla, que llevan con ellos las mismas connotaciones y propiedades del mundo real, se apela a la asociación de un lenguaje ya aprendido con antelación por el usuario.
Pero en la estética hay más que su función de comunicación y en el estilo más que el mero disfrute.
Estética y efectos
Cuando hablamos de “efectos”, estamos hablando de aspectos estéticos que evocan sentimientos y emociones. Pero no en el sentido de “Me siento felíz cuando veo este botón”, sino en el que se percibe la influencia y la usabilidad real del objeto. Vamos a volver a nuestro ejemplo del botón, con un ligero cambio:

Cognitivamente hablando, ambos son, obviamente, botones. Ninguno de los botones está “mal”, ambos botones comunican la idea de un “botón”. Sin embargo, la investigación sobre la atención, la persuasión, la elección, la felicidad, el aprendizaje, y otros temas similares sugiere que el botón más atractivo es probable que sea más utilizable por la mayoría de las personas. Para tener una idea de dónde podría venir esta perspectiva podemos tener en cuenta este comentario sobre las emociones del neurobiólogo Antonio Damasio:
“…emotion is not a luxury: it is an expression of basic mechanisms of life regulation developed in evolution, and is indispensable for survival. It plays a critical role in virtually all aspects of learning, reasoning, and creativity. Somewhat surprisingly, it may play a role in the construction of consciousness.”
-La emoción no es un lujo: es una expresión de los mecanismos básicos de regulación desarrollados en la evolución de la vida, y es indispensable para la supervivencia. Desempeña un papel fundamental y crítico en prácticamente todos los aspectos del aprendizaje, el razonamiento y la creatividad. Algo sorprendente, que puede jugar un rol muy importante en la construcción de la conciencia humana.-
En muchas conversaciones de diseño, existe la creencia de que las aplicaciones Web se hacen más agradables porque se hacen fáciles de usar y son eficientes. Esto es interesante, porque con base o sin ella, estas conversaciones valoran el papel que juega la estética en la cognición. En cambio, cuando hablamos sobre cómo las emociones influyen en la forma de interacción de un usuario ante una interfaz, estamos más cerca de evaluar con mayor certeza la capacidad que una interfaz tendrá de ser asimilada, ya que aquello que es más agradable y familiar está más propenso a ser usado más fácilmente y de manera más eficiente. Permítanme explicarles esto:
Esto me recuerda a…
La personalidad de un producto influye en nuestras percepciones. Piensa acerca de la rapidez con que se forman expectativas sobre alguien sólo en base a cómo se viste o se presenta a sí mismo. Esto es algo que la industria del automóvil ha dominado muy bien en todos estos años, ya que gastan mucho dinero en crear productos que proyectan una personalidad con la que apenas un un pequeño sector del mercado puede identificarse. ¿Por qué una Dodge Ram parece más duradera? ¿Qué hace que un Mini Cooper parezca compacto y divertido? Aunque ciertamente hay características de rendimiento para apoyar estas afirmaciones mentales, también podemos ver que estos atributos se expresa en la forma del automóvil y en toda la comunicación visual que le circunda en todos los medios y canales en los cuales se vehicula sus atributos de marca y personalidad.
Del mismo modo, las decisiones de diseño que tomamos para una interfaz de usuario afectan la percepción que tienen los usuarios acerca de la personalidad de nuestras aplicaciones Web. En el siguiente ejemplo, ¿Cuál de las dos ventanas es más amigable? ¿Cuál se ve más profesional?

Si los productos tienen una personalidad, entonces ¿Por qué deberíamos preocuparnos?
Considera lo siguiente:
- No todas las personas se identifican con (o evitan) ciertas personalidades*.
- La confianza en gran medida se relaciona con la personalidad que se proyecta.
- La percepción y las expectativas están relacionadas estrechamente con la personalidad.
- Los consumidores “eligen” consciente o inconscientemente los productos que consideran una extensión de sí mismos.
- Tratamos a la tecnología avanzada cada vez más como si fuera un ser humano.
(*) Definimos personalidad a modo general como la diferencia individual que constituye a cada persona y la distingue de otra.
… y así sucesivamente.
Ahora tienes suficientes argumentos para tomar decisiones intencionales y conscientes sobre la personalidad de tu producto, que te ayudarán a configurar respuestas positivas o negativas. Echa un vistazo a Sony® y cómo se aplican estos conocimientos en el AIBO® de Sony®. Vamos a considerar por qué este robot se asemeja a un cachorro:
En este caso, tenemos un dispositivo robótico que no es perfecto. Que no entiende la mayor parte de lo que el humano le dice. El robot puede o no seguir las órdenes que entiende. Y en realidad no hace muchas cosas…
Si este robot fuese un mayordomo para adultos y respondiera a la mitad de nuestras peticiones, y con frecuencia haciera otra cosa diferente a la que pedimos, consideraríamos que el producto es defectuoso y es inútil. Sin embargo, como es un cachorro, evoca nuestra emocionalidad transformando nuestra percepción y reacción más bien hacia un tierno “es muy lindo”. Además, analizando más profundamente nuestra experiencia, los cachorros no son conocidos por seguir las instrucciones de su amo. Así que cuando el perrito robot por fin tiene éxito y hace lo que le pedimos, estamos encantados y decimos orgullosos: “Mira, se dio la vuelta!” (Qué gran manera de entrar en el mercado de la robótica…)
Considera lo siguiente: ¿Qué tipo de personalidad estás creando con tu aplicación Web? ¿Y qué expectativas trae consigo este personaje virtual que estás creando?
¿Puedo confiar en esto?
De acuerdo con un estudio realizado en 2002, el diseño general de un sitio Web es el factor número 1 que utilizamos para evaluar la credibilidad de un sitio Web. Esto comprende aspectos que van desde las consideraciones más generales del diseño hasta los más específicos como la póliza tipográfica, el puntaje de la letra y los aspectos cromáticos.
Esto tiene total sentido. Piensa acerca de cómo nuestra apariencia personal (nuestra estética personal) afecta cómo la gente nos percibe, o cómo el embalaje de un producto influye en nuestra percepción del producto en su interior y más allá, en lo que creemos sobre su calidad.
La imagen a continuación es una bomba de gasolina cerca de mi casa en contraste con otra estación a la derecha:

He dejado de llenar en la gasolinera de la izquierda, a pesar de que está más cerca de donde vivo. ¿Por qué? Simple: Este tipo de mantenimiento (o falta del mismo) me hace desconfiar de cómo los responsables de la estación manejan la información de mi tarjeta de crédito. Claramente, en este caso el aspecto afecta mi confianza.
Así que, ¿Cómo podemos entonces crear confianza en nuestras interfaces de aplicaciones, además de proporcionar los elementos básicos, tales como información confiable y tiempo de respuesta de una actividad? Simple: Al estar atentos al diseño, al lenguaje visual y lo que cada elemento y aspecto de la imagen comunica y estimula. Para el usuario, se vuelve evidente que poner atención a los detalles de diseño implica el mismo cuidado y atención que se ha dedicado a las partes menos visibles del producto, lo que aumenta la confiabilidad en el total del producto.
He visto muchas composiciones de gran diseño masacradas durante el desarrollo. Cosas como la inconsistencia de las fuentes, rellenos impares, calibraciones de altura en las líneas e imágenes más comprimidas de lo debido, afectan la apariencia de la versión final de la interfaz y claro está que por ende se ve afectada negativamente la forma en la que el usuario percibirá la calidad de nuestro producto. Piénselo bien, si estos detalles no se cuidan durante las pruebas funcionales, ¿Cómo podrían estos detalles descuidados en la interfaz de usuario afectar la percepción final que el usuario tiene de su producto?
Lo unimos todo y…
¿Por qué debemos realmente preocuparnos por la percepción? Ten en cuenta estos resultados de una investigación presentados en CHI 2007:
“… Los usuarios juzgan la relevancia de los resultados de búsquedas idénticas a partir de diferentes motores de búsqueda basados ​​sólo en la marca … Los participantes en el estudio indicaron que los resultados de Google y Yahoo fueron superiores (en calidad) a los mismos resultados encontrados a través de Windows Live o un motor de búsqueda genérico.”
¿Qué es una marca, sino la percepción que tiene un usuario de ella? En este estudio, los resultados funcionalmente idénticos se perciben como mejores debido a sus atributos, tales como la confianza y la personalidad que proyecta su imagen. ¿Acaso ésto no nos presenta una apreciación absolutamente sensitiva en vez de una respuesta racionalizada por parte del usuario?
Sostén esta interrogante un momento en tu mente.
Las cosas atractivas funcionan mejor
Está bien, quizás las percepciones son importantes para el diseño de productos. Pero ¿Qué pasa con las preocupaciones “reales” acerca de la facilidad de uso, tales como reducir los tiempos de finalización de tareas o diseñar procesos con menos dificultades? ¿Los productos atractivos funcionan mejor? Esta idea fue probada en un estudio realizado en 1995 (y de nuevo en 1997). Donald Norman lo describe en detalle en su libro Diseño Emocional.
Los investigadores en Japón configuraron dos cajeros automáticos (ATM), “idénticos en su función, el número de botones, y cómo trabajaba.” La única diferencia estaba en que los botones de una máquina y la pantalla, se organizaron de forma más atractiva que en la otra máquina. Tanto en Japón e Israel (este estudio se repitió de la misma forma en Israel) los investigadores observaron que los sujetos encontraron menos dificultades con el equipo más atractivo. La máquina atractiva en realidad funcionaba mejor.
Así que ahora, ante esto nos quedamos con esta pregunta: ¿Por qué el cajero automático más atractivo, pero por lo demás idéntico, funciona mejor?
Norman ofrece una explicación citando la biología evolutiva y lo que sabemos acerca de cómo funciona nuestro cerebro. Básicamente, cuando estamos relajados, nuestros cerebros son más flexibles y existen más posibilidades de encontrar soluciones a problemas difíciles. En cambio, cuando nos sentimos frustrados y tensos, el cerebro recibe una especie de visión de túnel, donde sólo vemos el problema delante de nosotros y nada más. ¿Cuántas veces, en un arrebato de frustración, ha tratado de resolver el mismo problema de la misma manera una y otra vez, esperando que de alguna forma la decimoséptima vez funcione?
Otra explicación: Queremos que las cosas que nos encontramos en el camino sean agradables y nos induzcan a tener éxito. Somos más tolerantes con los problemas de las cosas que encontramos atractivas.
Ensamblar todo junto
Estudios recientes sobre las emociones han demostrado que no podemos separar la cognición del afecto. Estudios independientes en economía y neurociencia han demostrado que:
“El afecto, lo cual está inexplicablemente ligado a las actitudes, expectativas y motivaciones, juega un papel importante en el conocimiento de la interacción con el producto… la percepción que hay de que el afecto y la cognición son sistemas independientes, con sistemas de procesamiento de información separados es errónea.” [2]
En otras palabras, la forma en la que “pensamos” no se puede separar de la forma en la que “sentimos” la realidad.

Esto plantea algunas preguntas interesantes, especialmente en el área de la toma de decisiones. En resumen, nuestras decisiones racionales no son tan racionales. A partir de estudios sobre la elección de las primeras impresiones, la neurociencia está estudiando cómo funciona el cerebro -y esto produce un poco de miedo- porque no somos tan responsables de nuestras decisiones como nos gustaría creer.
Ten en cuenta lo que estás haciendo con tus interfaces para hablar con las emociones de las personas que las usarán. El diseño de productos industriales, fabricación de automóviles y otras industrias más maduras han conseguido ésto con herramientas tales como el modelo Kano que se ha utilizado durante décadas. Pero el desarrollo de las interfaces de usuario todavía está madurando y alcanzando lo que estas otras disciplinas ya saben: La forma más directa de influir en una decisión o en la percepción es a través de las emociones.
Por lo tanto, ¿Es el “buen diseño” importante?
Cuando piensas en el diseño de aplicaciones Web y su desarrollo, ¿Cómo piensas sobre el diseño visual? ¿Se trata de una piel, que añade valor?, ¿Una capa encima de la funcionalidad básica? ¿O es un aspecto más bien de belleza?
A principios de 1900, la premisa de la Bauhaus “la forma sigue la función” se convirtió en el mantra de la arquitectura moderna. Frank Lloyd Wright cambió la frase a: “Forma y función deben ser uno, unidos en una unión espiritual”, utilizando la naturaleza como una metáfora que ilustrara mejor esta integración.
Cuanto más aprendemos acerca de las personas, y cómo nuestros cerebros procesan la información, más nos acercamos a conocer la verdad que esconde esta frase. Forma y función, no son temas separados.
Si creemos que el estilo de alguna manera existe independientemente de la funcionalidad; que podemos tratar la estética y la función como dos piezas separadas, y luego pasamos por alto la evidencia de que la belleza es mucho más que una mera decoración… Nuestro cerebro no podrá estar de acuerdo.

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