El Feng Shui y El Tao

El Feng Shui, milenario arte chino para la armonía con el hábitat proviene de una forma de pensamiento llamado el Tao. En su traducción más sencilla y quizás más exacta y completa Tao significa camino, vía, carretera. El Tao es una forma de vida, o una forma de entender la vida, que se basa en la armonía general con los procesos naturales y por tanto su adaptación a ellos. El Tao reúne una serie de prácticas personales que incluye las técnicas respiratorias, la meditación, la disciplina sexual, la alimentación adecuada, el cultivo de virtudes, la astrología y la geomancia. El Tao, en vida, busca la armonía entre la mente, el cuerpo y el espíritu para, con esta preparación adecuada, dar el salto hacia la inmortalidad. El concepto occidental dice que hay que "buscar la armonía entre la mente, el cuerpo y el espíritu", pero ¿cuál es la diferencia entre cuerpo y espíritu?. Mente y espíritu podrían considerarse en un mismo plano. ¿Y los que no creen en el espíritu? Esta pregunta puede llevarnos a una discusión y especulación que pueden tomar el tiempo de una vida. Es decir, no luce como una proposición clara o práctica. Más bien ambigua. El Tao propone una armonía entre la mente, el cuerpo y el hábitat. La mente comanda la vida. El cuerpo es su asiento fundamental y el hábitat protege el cuerpo y toda actividad social. Éstos son los tres pilares fundamentales de nuestra vida. Si logramos el equilibrio en cada una de esas áreas y a su vez entre ellas estaremos siguiendo un buen camino, un buen Tao.


El Tao parte de un principio o fuerza originaria. Ella no tiene características metafísicas, sino que está fuertemente ligada a conceptos naturalistas. Ésto tiene pleno sentido en una cultura que nace y crece aferrada a la comprensión de los eventos naturales. La comprensión de los ciclos y el comportamiento de la naturaleza es fundamental para un pueblo agrario que necesita este conocimiento para su supervivencia y desarrollo. Lo contrario es su perdición. Ésta búsqueda profunda del sentido más íntimo de las fuerzas naturales es lo que permite armonizarse con ella. Eso es Tao. Eso es Feng Shui.


El Tao estudia la relación entre las diversas energías, que unen y se intercalan entre el cosmos, la Tierra y los seres humanos. Estos tres factores están agrupados en un concepto extraordinario llamado "Los Tres poderes": El poder del Cielo, el poder de la Tierra y el poder de la Humanidad. Entre ellos tres hay un flujo y reflujo de fuerzas que van más allá de un plano físico y que crean un tejido de finísimos hilos que todo lo atraviesa todo. El Feng Shui trabaja con la comprensión de los Tres Poderes y busca canalizar las mejores energías y detener las perjudiciales.


El Tao, como fuerza originaria de despliega en su primera manifestación en un par de fuerzas contrarias y complementarias. Una es llamada femenina y otra masculina. Podrían ser llamadas también negativa y positiva. En definitiva sus nombres son Yin y Yang. Como todo está referido a la naturaleza, Yin realmente quiere decir la ladera sombreada de la colina. Yang quiere decir la ladera soleada de la colina. Todas las artes y ciencias chinas están relacionadas con estos conceptos. Las fuerzas o energías se manifestarán con una mayor intensidad Yin o con una mayor intensidad y eso es lo que crea la dinámica del universo y de los Tres Poderes.


Para el Tao, esta energía universal se manifiesta en diversos niveles y diversos nombres. Por supuesto que estos nombres están relacionados con la naturaleza y son: Madera, Fuego, Viento, Metal y Agua. Los 5 Elementos pueden ser considerados como esos hilos de energía que entretejen los Tres Poderes. Estos Elementos se usan en la interpretación de las fuerzas Cielo, es decir la astronomía y la astrología, las fuerzas de la humanidad, es decir la medicina china y las fuerzas de la Tierra, es decir la geomancia. Estas fuerzas son básicas para el Feng Shui y su equilibrio interno en la casa, aunado al análisis de los factores externos darán el equilibrio buscado.


Al estar íntimamente relacionado con aspectos naturales, el Tao contempla las fuerzas geográficas y considera que en sus direcciones está la manifestación de la influencia de los Elementos. Es así como la dirección Norte-Sur está signada por una fuerza invisible, llamada campo electromagnético, la cual hace mover la aguja de la brújula, instrumento precioso del Feng Shui. La dirección perpendicular a esta, es decir, la Este-Oeste tiene la tremenda influencia del movimiento aparente del sol, que dicta la distribución de calor y luz en todos los ambientes. Entre estos 4 sentidos principales están además sus combinaciones, es decir, Noroeste, Sudeste, Sudoeste, y Noroeste, que de alguna manera combinan todas las influencias. Este sistema de 8 direcciones o sentidos geográficos, cargados de energías y fuerzas forma un octógono que es la base gráfica de todas las ciencias chinas, al igual que los círculos o polígonos de 360 caras. De hecho, la ubicación de los esos misteriosos gráficos llamados trigramas, que son ocho, se corresponden a cada una de las direcciones, ya que ellos son cada uno un mundo completo que se relacionan por múltiples caminos con el Yin, el Yang, los Tres Poderes, los Cinco Elementos y las Ocho Direcciones. A su vez todo desemboca en una forma más compleja y profunda expresado en el I Ching, libro clave de todas las artes chinas.


El Tao, la Gran Carretera, en definitiva irá equilibrando todos los factores para que la humanidad avance en un camino de armonía universal, que permita la comunicación entre todas las partes, que en definitiva son una misma cosa: Ese tejido que debe interpretarse correctamente en esta vida para hallar en ella la felicidad y en la otra la inmortalidad.

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